El pasado lunes una fábrica situada en la ciudad de Campinas, en Brasil, y que pertenecía al gigante coreano Samsung, fue asaltada y robada a punta de pistola. De acuerdo con lo informado por ZDNet, cerca de 20 hombres disfrazados como trabajadores de la fábrica se colaron en la misma durante el cambio del turno de noche. Un poco después de medianoche, los criminales retuvieron como rehenes a unos pocos empleados de Samsung y comenzaron a saquear la fábrica. Los empleados que no estaban retenidos siguieron trabajando, pero les habían quitado las baterías de los teléfonos móviles. Los asaltantes se marcharon con siete camiones llenos con productos electrónicos, llevándose un botín estimado en 36 millones de dólares en ordenadores portátiles, tablets y smartphones.